lunes, 31 de octubre de 2016
La madre es el regalo
Hellinger da un lugar muy especial a la madre, ya que es el único ser capaz de dar vida, aun a costa de su salud física y psicológica; y algunas lo hacen hasta más de una vez.
Todos nosotros somos fruto de un espermatozoide y un ovulo pero es la madre la que decide si un ser viene o no a este mundo. Y solo si somos gestados y venimos a este mundo todo lo demás es posible. Aunque la madre se haya ido de la vida de su hijo en el segundo después que nació, fue ella que le dio la vida. Por eso para las constelaciones familiares la madre siempre es la biológica.
La madre es el primer amor, la que alimentó a través del cordón umbilical y después, por algún tiempo la única fuente de alimento. Y ella en la gran mayoría de los casos estuvo ahí, cansada, mal dormida, con dolores, deprimida, siempre incondicional.
Más tarde es por los ojos de la madre que el niño empieza a ver el mundo. Es también la madre la que abre las puertas para que el padre entre en su vida.
Por todo esto la mayoría de los hijos son muy fieles a sus madres. Algunos sienten tanta gratitud por lo que sus madres hicieron que hasta son capaces de morir por ella o con ella.
En los talleres de constelaciones familiares somos testigos de eso. Porque muchos hijos piensan que hay una deuda que saldar y que la vida recibida se paga con su sacrificio, con el cuidado exhaustivo hacia los padres cuando son mayores, con abrir mano de su vida para vivir al lado de ellos hasta que se vayan de este mundo.
En este sentido Hellinger viene a traernos una nueva mirada.
Los órdenes del amor que rigen las constelaciones familiares dicen que el camino es tomar el amor de nuestros padres, y honrarlos haciendo algo bueno con la vida recibida. Sin embargo, tomar la vida es muy distinto a recibir. Tomar es un movimiento activo e incondicional, que requiere asentir a todo tal cual fue, a nuestra madre tal cual es. Es un movimiento que empieza y termina en uno y que necesita compromiso.
Decir sí a nuestra madre, es dar mi respeto aunque me diferencie de ella. Es abrir el corazón con gratitud, es dejar la arrogancia a un lado e inclinarme frente a su destino.
¿Y como sé si tomé el amor de mi madre?
Por como estamos en determinadas áreas de nuestra vida. La salud física, las relaciones de pareja, el éxito, la abundancia, y el dinero según Hellinger tienen el rostro de la madre.
La madre definitivamente es el regalo.
Algunas madres tal vez no estuvieron disponibles para sus hijos pero eso nada tiene que ver con la falta de amor.
Una madre invasiva es probable que esté proyectando en su hijo a su propia madre y por eso le demanda tal cual hace un niño.
Una madre ausente puede ser una madre que perdió a uno o varios hijos y que su alma se fue con ellos, pues una madre no tolera perder a un hijo.
Una madre que renuncia a un hijo puede que sea para protegerlo de su falta de cordura. La renuncia también es un profundo acto de amor.
Por eso Hellinger dice que nuestro problema es un problema de visión y las constelaciones lo que van a develar son imágenes que están en el plan del alma y que una vez ordenadas van a empezar a trabajar y cambian nuestro aquí y ahora.
martes, 5 de abril de 2016
martes, 20 de octubre de 2015
El amor y el Orden en la Pareja
"Las parejas anteriores forman parte del campo de la pareja, hasta que sean reconocidas, honradas y agradecidas. Cada uno llega con todo su pasado. El respeto del “orden” en la pareja es fundamental para el bienestar de los dos y para el destino de los hijos. La pareja actual es la última y debe el respeto a las personas que la precedieron y se retiraron para dejarle sitio. Cuando una pareja anterior siente respeto y agradecimiento por parte de la pareja actual, se retira e incluso tiene compasión por la pareja que la sustituye." Bert Hellinger
Al contrario de lo que comúnmente se creé cuando formamos una nueva pareja, es necesario antes haberse despedido con amor de la anterior. Sentimientos como la ira, la bronca o la sed de venganza nos atan a la relación. Solo podemos empezar y terminar una relación con amor.
Despedirse reconociendo que todo lo vivido fue necesario para mi vida abre las puertas para que una nueva persona entre y tenga su lugar.
La nueva pareja debe reconocer a las anteriores y agradecerles que se hayan corrido para hacerle lugar.
Además a través del reconocimiento y agradecimiento a las parejas anteriores se gana el respecto y el cariño tanto de la pareja como de sus hijos. Esta es una forma de agregar amor y orden a la pareja actual.
Si ambos lo hacen esto colabora también en un ciclo virtuoso entre el dar y tomar. Reconozco su pasado, acepto que otros llegaron primero, mujeres, esposos, hijos y tomo mi lugar; la pareja actual.
La sensación de paz y felicidad se instala y se siente el Amor fluir hasta en los mínimos gestos de la pareja.
miércoles, 12 de agosto de 2015
El movimiento que nos da fuerza en al vida
Este movimiento es nuestra tarea durante toda la vida, no importa la edad ni si los padres estan vivos o si ya partieron.
viernes, 31 de julio de 2015
martes, 30 de junio de 2015
Las victimas no prosperan y los salvadores tampoco
Todo aquel que se aferra al rol de víctima, va acumulando bronca, ira, impotencia y resentimiento; en este contexto el éxito y la prosperidad no tienen cabida en su vida
Por otro lado el que se empecina en salvar a estas víctimas se pone en el lugar de superioridad, nada de malo le va a pasar, siente que todo lo puede. El Salvador también pierde fuerza en los diversos ámbitos de su vida como por ejemplo; la salud, la familia, la profesión, el trabajo etc.
En ambos casos todo lo malo está afuera, o sea, excluido.
Víctima y Salvador se complementan, se retroalimentan logrando un equilibrio que lleva a ambos al fracaso.
Para que la prosperidad llegue a la vida de uno es necesario incluir a las partes excluidas, o sea ponerlas en rol de igualdad.
El primer paso, en contra de lo que normalmente se piensa, no es el perdón ya que seguiría sumando desigualdad pues hace a la victima sentirse superior al victimario. Alguien que se pone en la posición de perdonar al otro pretende ponerse en un lugar superior.
El gran cambio ocurre cuando la víctima acepta que en su ira, bronca, resentimiento están sus ansias de venganza y que eso la hace alguien tan peligroso como el victimario además de atraer cada vez más a aquello de lo cual se quiere alejar.
Este reconocimiento de igualdad por parte de la víctima le quita fuerza y poder al victimario, pues ya no hay alguien en condiciones inferiores a quien dañar.
En ese entonces el salvador tendrá que indagarse; ¿a quién estaba intentando salvar?, o ¿a quién estaba excluyendo?
Si uno quiere realmente la prosperidad para su vida necesita correrse tanto de los roles de víctima, victimario como del rol de salvador.
miércoles, 15 de abril de 2015
El Amor Ciego y la Locura
Hoy en día vemos que a muchos jóvenes les cuesta salir de su casa, hacer su vida y, aun después de lograrlo siguen muy pendientes de sus padres.
Algunos son exitosos profesionalmente, forman su propia familia, pero al verse en el rol de padres/pareja se muestran débiles, dudosos, poco creíbles. Muchas veces parecen más relaciones de amigos/hermanos que de padres e hijos o de pareja.
Tanto en el caso del hijo que no puede irse de su casa como el que aparentemente lo logró; se evidencian sentimientos hacia los padres, traducidos como gratitud, reconocimiento, culpa, lastima, pena y que aunque parezca una locura los hacen creer que pueden ser los padres de sus propios padres.
Bert Hellinger lo llama a esto de Amor Ciego, cuando por lealtad y arrogancia el hijo dedica su vida a cuidar de sus padres, a estar a su merced mientras su propia vida es puesta a un lado. Como si tuviera contraído una deuda tan grande que no le alcanzaría la vida para pagarla.
Además socialmente estos hijos, devotos a sus padres, son vistos como hijos que aman mucho a sus padres y, por lo tanto mejores personas. Cuánto más uno recibe como hijo, más difícil es dejar a los padres. Sentimos una necesidad profunda de equilibrar el dar y el tomar.
Una de las tareas más difíciles que nos toca en esta vida es aceptar que nuestros padres tienen un destino, y que como hijo nada puedo hacer para cambiarlo. Ningún intento de hacerse cargo de algo por los padres tiene éxito y está condenado al fracaso de todos los participantes.
Cuando uno no se hace cargo de su vida para cuidar a los padres infringe el Orden de la Jerarquía, que dice que frente a los padres los hijos siempre serán chicos y no deben inmiscuirse en las decisiones de los grandes.
Para hacerse cargo de la vida, que nos dieron nuestros padres, es necesario humildad para honrarla, y humildad para asentir a todo tal cual fue. Esto también incluye a las decisiones que tomaron nuestros padres, de como ellos se encargaron de sus vidas y como hoy en día lo siguen haciendo.
Y así como en el cuento donde por culpa la Locura siempre acompaña al Amor después de haberse quedado ciego buscándola, uno puede preguntarse cómo hacer para aceptar al destino de los padres, asistirlos cuando necesitan sin abandonar la propia vida?
Según Hellinger la manera de equilibrar y retribuir la vida que nos dieron es encargándonos de nuestras propias vidas, haciendo algo muy bueno con ella; cuidando la vida en sus diferentes formas; hijos, pacientes, alumnos, clientes, animales, plantas, etc.
A través de una constelación, aunque los padres no estén más vivos, se puede reconstruir esta jerarquía restableciendo el orden y de esta manera El Amor recobra la visión y vuelve a fluir dentro del sistema familiar.
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